Reanimación. 12 de noviembre de 2025; 217: 110879. doi: 10.1016/j.resuscitation.2025.110879. En línea antes de imprimir.
ANTECEDENTES: La tasa de mortalidad persistentemente alta después de un paro cardíaco en las últimas décadas subraya la necesidad urgente de avances en las estrategias de reanimación. Los estudios en animales han demostrado un aumento de la perfusión coronaria y cerebral durante la reanimación cardiopulmonar después de la oclusión endovascular de la aorta con balón.
MÉTODOS: Este estudio de un solo grupo investigó la viabilidad y seguridad de un nuevo catéter de oclusión aórtica automatizado asistido por computadora (NEURESCUE® Catheter & NEURESCUE® Assistant) como complemento del soporte vital cardíaco avanzado en pacientes con paro cardíaco no traumático. Se incluyeron casos de paro cardíaco intrahospitalario y extrahospitalario en dos hospitales de atención terciaria alemanes (Hospital Universitario de Heidelberg y Deutsches Herzzentrum der Charité (DHZC) Berlín). El criterio de valoración principal se definió como el inflado exitoso del balón dentro de los 10 minutos posteriores a la punción del primer vaso. El criterio de valoración principal de seguridad fue una combinación de resultados adversos, incluido el daño de los vasos sanguíneos resultante del dispositivo que requirió intervención quirúrgica o endovascular, tromboembolismo arterial que requirió intervención quirúrgica o endovascular, amputación de las extremidades inferiores, insuficiencia renal que requirió terapia de reemplazo renal no temporal y parálisis de las extremidades inferiores.
RESULTADOS: En total, se inscribieron diez sujetos en el ensayo. El balón se implantó con éxito en diez de cada diez (100 %) sujetos. El criterio de valoración principal se alcanzó en ocho de nueve con un tiempo medio de 5,4 min (±2,5 min) desde la punción del primer vaso hasta la oclusión total del balón aórtico. La presión arterial sistólica, diastólica y media durante la reanimación aumentaron en el 80 % de los pacientes después de dos minutos de oclusión aórtica en 24,6 mmHg (media inicial: 44,1 mmHg), 7,3 mmHg (media inicial: 23,4 mmHg) y 13,0 mmHg (media inicial: 30,3 mmHg), respectivamente. El criterio principal de valoración compuesto de seguridad fue evidente en un paciente, que experimentó insuficiencia renal que requirió terapia de reemplazo renal.
CONCLUSIONES: Un catéter de oclusión aórtica automatizado asistido por computadora se puede implantar de forma segura con una alta tasa de éxito con respecto al tiempo del procedimiento durante la reanimación cardiopulmonar en curso en pacientes que sufren un paro cardíaco de origen no traumático.
PubMed:41237845 | DOI:10.1016/j.reanimación.2025.110879
