Scand J Trauma Resusc Emerg Med. 28 de noviembre de 2025;33(1):191. doi: 10.1186/s13049-025-01495-z.
ANTECEDENTES: La administración de componentes sanguíneos para hemorragias traumáticas importantes es una práctica clínica establecida en la medicina de emergencia prehospitalaria. Sin embargo, las prácticas de transfusión para hemorragias no traumáticas carecen de orientación específica. Analizamos datos históricos sobre hemorragias mayores no traumáticas para describir la incidencia y las prácticas actuales de administración de productos sanguíneos.
MÉTODO: Este estudio de cohorte observacional retrospectivo revisó los datos de pacientes de Air Ambulance Charity Kent Surrey Sussex del 11 de noviembre de 2013 al 9 de agosto de 2024. La cohorte incluyó pacientes que recibieron componentes sanguíneos prehospitalarios por hemorragia mayor no traumática. Los datos incluyeron datos demográficos, etiología de la hemorragia, fisiología, volúmenes de transfusión, incidencia de paro cardíaco y transfusión intraparo.
RESULTADOS: Se identificaron cincuenta pacientes, la mediana de edad fue de 48 años (RIQ 32-64). La hemorragia gastrointestinal (GI) fue la más común (n = 21). La presión arterial sistólica (PAS) media de presentación que desencadenó la transfusión fue de 79 mmHg. Las características de hemorragia de alto riesgo, como el aneurisma de la aorta abdominal, requirieron volúmenes de transfusión sustanciales (mediana, 4 unidades de concentrado de glóbulos rojos). El índice de shock previo a la transfusión mejoró significativamente de 1,39 a 0,97 después de la transfusión (p < 0.001).
CONCLUSIÓN: La transfusión de sangre prehospitalaria mejoró la fisiología del paciente en nuestra cohorte de pacientes con hemorragia no traumática. Los pacientes con hemorragia no traumática pueden beneficiarse de una transfusión prehospitalaria.
PubMed:41316317 | PMC:PMC12664148 | DOI:10.1186/s13049-025-01495-z
