Cureus. 5 de noviembre de 2025;17(11):e96150. doi: 10.7759/cureus.96150. eCollection 2025 nov.
Aunque los balones intragástricos son una terapia bariátrica endoscópica común, conllevan un riesgo de complicaciones, incluidas obstrucción e intolerancia, que pueden provocar deshidratación grave y alteraciones metabólicas. Presentamos el caso de una mujer de 40 años con antecedentes de miocardiopatía isquémica e hipertensión que acudió a urgencias por dolor torácico, dolor abdominal y vómitos repetidos un mes después de la inserción del balón gástrico. Su examen inicial fue preocupante por síndrome coronario agudo, con electrocardiograma que mostró depresiones del ST-T inferolateral y una troponina positiva. Una evaluación adicional reveló lesión renal aguda grave, alcalosis metabólica y deshidratación. El equipo multidisciplinario diagnosticó sepsis y lesión renal aguda debido a una deshidratación severa por una sospecha de obstrucción de la salida gástrica secundaria al balón. El tratamiento implicó reanimación con líquidos, corrección electrolítica, terapia con antibióticos y extracción endoscópica urgente del balón gástrico. Después de la extracción, los síntomas del paciente, los cambios en el electrocardiograma y las anomalías de laboratorio se resolvieron por completo. Este caso destaca un error diagnóstico crítico: las secuelas metabólicas y renales de las complicaciones del balón gástrico pueden simular un infarto de miocardio sin elevación del segmento ST, lo que podría conducir a una atención mal dirigida. Un alto índice de sospecha de causas no cardíacas es esencial en pacientes con dispositivos bariátricos para asegurar una intervención oportuna y correcta.
PubMed:41356931 | PMC:PMC12680109 | DOI:10.7759/cureus.96150
