Cureus. 31 de octubre de 2025;17(10):e95794. doi: 10.7759/cureus.95794. Colección electrónica 2025 oct.
La migraña es un trastorno neurológico prevalente que a menudo se ve exacerbado por desencadenantes ambientales, incluidos estímulos visuales como luces parpadeantes, lo que plantea desafíos únicos en entornos ocupacionales como las fábricas. Describimos a un trabajador de una línea de montaje de 32 años con antecedentes de migraña episódica sin aura que experimentó un dolor de cabeza unilateral de aparición repentina, náuseas y fotofobia mientras estaba expuesto a luces fluorescentes parpadeantes durante un turno de rutina. No informó ningún uso excesivo reciente de alcohol o cafeína, ni cambios de medicación, y negó traumatismos o infecciones. La exploración clínica fue normal, sin déficits neurológicos, fiebre ni signos meníngeos. El episodio se resolvió completamente dentro de las cuatro horas posteriores al traslado a una zona de descanso tranquila y oscura, sin intervención farmacológica. No se realizaron pruebas de diagnóstico ni imágenes, dado su diagnóstico de migraña establecido y su claro vínculo temporal con el desencadenante. El seguimiento al mes y a los tres meses confirmó que no hubo recurrencia de adaptaciones en el lugar de trabajo, incluidos filtros de luz y ajustes de turnos. Este caso destaca el papel de la iluminación artificial como desencadenante ocupacional prevenible de la migraña, enfatizando la necesidad de evaluaciones ambientales en entornos industriales para reducir el ausentismo y mejorar el bienestar de los trabajadores. El reconocimiento temprano y modificaciones simples pueden evitar ataques agudos, lo que subraya la importancia de la salud ocupacional en el manejo de enfermedades crónicas como la migraña.
PubMed:41328099 | PMC:PMC12665120 | DOI:10.7759/cureus.95794
