BMC Pulm Med. 10 de diciembre de 2025. doi: 10.1186/s12890-025-04054-5. En línea antes de imprimir.
ANTECEDENTES: El quilotórax posoperatorio es una complicación conocida pero poco común de la cirugía del cáncer de pulmón. La progresión a derrame pericárdico quiloso y taponamiento es extremadamente rara, pero puede ser rápidamente fatal si no se reconoce y trata con prontitud.
PRESENTACIÓN DEL CASO: Un hombre de 72 años fue sometido a lobectomía superior derecha con resección de la manga bronquial y linfadenectomía mediastínica sistemática por carcinoma de células escamosas. En el postoperatorio temprano se diagnosticó quilotórax de alto gasto. En el día 4 del posoperatorio (POD), desarrolló fibrilación auricular paroxística con inestabilidad hemodinámica, lo que requirió un breve ingreso en la UCI para cardioversión. En el POD 6, de repente se deterioró con shock obstructivo con hipotensión, taquicardia, piel moteada pronunciada que se extendía hasta el abdomen y disminución del nivel de conciencia. La ecocardiografía transtorácica a pie de cama reveló un gran derrame pericárdico con fisiología de taponamiento. La pericardiocentesis de emergencia drenó 800 ml de líquido lechoso con triglicéridos elevados, compatibles con quilopericardio, y produjo una estabilización hemodinámica inmediata. La radiología intervencionista intentó linfangiografía intraganglionar bilateral y embolización del conducto torácico por vía linfática, venosa y percutánea; A pesar de la opacificación parcial de los canales linfáticos, el cateterismo y la embolización no tuvieron éxito. En el POD 7 se realizó retoracotomía quirúrgica con ligadura del conducto torácico por encima del diafragma y cierre de la fístula linfática. El drenaje pericárdico se retiró en el POD 8, la ecocardiografía no confirmó recurrencia y el paciente se recuperó sin complicaciones.
DISCUSIÓN: El taponamiento pericárdico quiloso es extremadamente raro pero potencialmente mortal. Informes anteriores describen un espectro que va desde la terapia conservadora exitosa hasta las intervenciones quirúrgicas, con al menos un desenlace fatal a pesar del drenaje (Fukumoto et al. Surg Case Rep. 11:87; 2025). Nuestro caso destaca tres puntos: (1) la ecocardiografía transtorácica es indispensable para el diagnóstico rápido de taponamiento en pacientes postoperatorios inestables; (2) la radiología intervencionista, aunque se intentó, no tuvo éxito y no debería retrasar el tratamiento definitivo; (3) la ligadura quirúrgica del conducto torácico y el drenaje pericárdico siguen siendo las intervenciones más fiables.
CONCLUSIÓN: El taponamiento pericárdico quiloso debe considerarse en pacientes con quilotórax postoperatorio que se deterioran hemodinámicamente. La ecocardiografía rápida, el drenaje pericárdico de emergencia y el tratamiento quirúrgico oportuno son clave para la supervivencia.
PubMed:41372861 | DOI:10.1186/s12890-025-04054-5
