Hematol Oncol. 2026 enero;44(1):e70157. doi: 10.1002/hon.70157.
Las terapias con células T con receptor de antígeno quimérico (CAR-T) han revolucionado el tratamiento de neoplasias malignas hematológicas, logrando altas tasas de respuesta en pacientes con enfermedad en recaída o refractaria. A pesar de estos beneficios, las terapias con células CAR-T se asocian con toxicidades únicas, incluido el síndrome de liberación de citoquinas (CRS), el síndrome de neurotoxicidad asociada a células efectoras inmunes (ICANS), la hematotoxicidad asociada a células inmunes (ICAHT) y el síndrome similar a la linfohistiocitosis hemofagocítica asociada a células efectoras inmunes (IEC-HS), que se caracteriza por una respuesta hiperinflamatoria rara y potencialmente mortal. Este artículo presenta el caso de una mujer de 56 años con linfoma de células del manto (LCM) recidivante tratado con la terapia con células CAR-T, brexucabtagene autoleucel, que posteriormente desarrolló CRS y posteriormente IEC-HS. El tratamiento inicial incluyó tocilizumab, corticosteroides y anakinra, seguido del uso compasivo de emapalumab, un bloqueador del interferón-γ. Para proporcionar un contexto más amplio, realizamos una revisión de la literatura sobre las toxicidades relacionadas con las células CAR-T, centrándonos en IEC-HS y su manejo con emapalumab. Las manifestaciones clínicas y de laboratorio, como niveles elevados de ferritina, citopenias y disfunción orgánica, sustentan los criterios de diagnóstico de IEC-HS. Se requiere un seguimiento atento y enfoques terapéuticos personalizados para gestionar eficazmente las toxicidades asociadas con la terapia con células CAR-T, maximizar sus beneficios y minimizar los efectos adversos. En casos más graves de IEC-HS, emapalumab se puede utilizar como una terapia dirigida eficaz.
PubMed:41311365 | DOI:10.1002/hon.70157
