Informes (MDPI). 20 de noviembre de 2025;8(4):241. doi: 10.3390/informes8040241.
Antecedentes e importancia clínica: La inserción de la sonda Sengstaken-Blakemore es una intervención temporal pero importante para la hemorragia gastrointestinal superior no controlada, especialmente cuando falla la hemostasia endoscópica. Presentación del caso: Presentamos el caso de un hombre de 63 años con antecedentes de cirugía de cáncer de esófago y tratamiento de varices gástricas que acude a urgencias por hematemesis y alteración de la conciencia. La endoscopia reveló una úlcera sangrante en el esófago intratorácico. La ligadura endoscópica con banda falló y la condición del paciente se deterioró, lo que provocó la inserción de un tubo de Sengstaken-Blakemore. Debido a una cirugía previa de Ivor Lewis, no se utilizó el balón gástrico; sólo se infló el balón esofágico y se logró la hemostasia con éxito. A pesar de la relativa contraindicación de la cirugía esofágica previa, no se produjeron complicaciones. El paciente fue dado de alta el día 20 de hospitalización sin recurrencia. Conclusiones: Este caso ilustra que en pacientes con hemorragia gastrointestinal superior inestable con antecedentes quirúrgicos, el uso selectivo de la sonda Sengstaken-Blakemore puede ofrecer una hemostasia que salve vidas cuando la endoscopia falla, incluso cuando no se cumplen las indicaciones estándar.
PubMed:41283609 | DOI:10.3390/informes8040241
